Pocas regiones en Europa concentran tanto encanto por kilómetro cuadrado como el sur del litoral gallego. Hablar de las Rías Baixas es hablar de un microclima sorprendentemente amable, rías donde se cultivan las mejores mejilloneras del mundo, viñedos de uva Albariño a pie de costa y pueblos marineros que huelen a sal y a marisco recién cocido.
Hacer una ruta por las Rías Baixas en coche es el viaje perfecto para saborear Galicia sin prisas. En un itinerario de 3 a 4 días puedes pasar de pasear por un pueblo con hórreos levantados sobre el propio mar a navegar hacia la playa que el periódico británico The Guardian calificó como la más bonita del mundo.
Ponte al volante, ajusta el GPS y prepárate para comer increíblemente bien. Esta es la ruta imprescindible paso a paso.
Esquema del itinerario (de Norte a Sur)
- Cambados (La capital del Albariño y las ruinas góticas)
- Combarro (Hórreos a pie de mar y arquitectura popular)
- Península de O Salnés y O Grove (El templo del marisco y la Isla de A Toxa)
- Las Islas Cíes (El paraíso natural del Parque Nacional)
- Baiona y el Monte Santa Trega (Fortalezas, carballos y castros celtas)
1. Cambados: la cuna del Albariño y el señorío gallego
Comenzamos la ruta en Cambados, considerada la capital histórica del vino D.O. Rías Baixas.
- Pazo de Fefiñáns: La plaza del Pazo de Fefiñáns (siglo XVI) es una de las más bonitas de Galicia. Aquí mismo puedes visitar una de las bodegas más antiguas de la zona y hacer una cata de vino Albariño.
- Las Ruinas de Santa Mariña Dozo: Un lugar mágico e hipnótico. Se trata de una iglesia gótica del siglo XV sin techo, cuyos arcos al descubierto dejan ver el cielo sobre un cementerio histórico.
- Para los amantes del marisco: Acércate al barrio marinero de Santo Tomé para ver trabajar a las mariscadoras en las zonas de marea baja.
2. Combarro: el pueblo donde los hórreos tocan el agua
Si buscas la estampa gallega por excelencia para tu galería de fotos, la encontrarás en Combarro. Es, sin discusión, uno de los pueblos más bonitos de las Rías Baixas.
- Qué lo hace único: Su casco antiguo está tallado directamente en la piedra granítica. Lo más espectacular son sus más de 30 hórreos alineados al borde del mar (las construcciones tradicionales sobre pilares para almacenar el grano y protegerlo de la humedad y los roedores). Durante la marea alta, el agua de la ría llega a acariciar la base de las piedras.
- El chascarrillo local: Verás cruceiros de piedra por todo el pueblo. Fíjate bien en las esculturas talladas en ellos: por tradición marinera, la figura de la Virgen siempre mira orientada hacia el mar para proteger a los marineros, mientras que la figura del Cristo mira hacia la tierra firme.
- Ruta de tabernas: Pasea por la Rúa do Mar, tómate un pulpo á feira o unas zamburiñas a la plancha en las terrazas pegadas al agua y pide una taza de vino Ribeiro en tazón de loza blanca (cunca).
3. O Grove y A Toxa: marisquerías y relax térmico
Siguiendo la costa hacia la península de O Grove, nos adentramos en la zona con mayor tradición pesquera de la comarca.
- O Grove: Bautizado como el «Paraíso del Marisco». Si haces la ruta en octubre, coincidirás con su famosa Fiesta del Marisco, pero durante todo el año es el lugar idóneo si te preguntas dónde comer marisco en las Rías Baixas a precios razonables.
- Paseo en catamarán por la ría: Desde el puerto de O Grove salen barcos que recorren las bateas (las plataformas flotantes de madera donde se crían mejillones y ostras). La excursión suele incluir degustación ilimitada de mejillones al vapor recién sacados del agua con vino blanco.
- Isla de A Toxa: Cruzando un puente decimonónico llegas a esta isla famosa por sus aguas termales, su mítico jabón y su insólita Capilla de San Caralampio, cubierta completamente de conchas de vieira.
4. Las Islas Cíes: el Caribe atlántico en el Parque Nacional
Es la joya de la corona del Parque Nacional Marítimo-Terrestre de las Islas Atlánticas de Galicia.
- La experiencia: Un archipiélago sin coches, sin grandes hoteles y con naturaleza en estado puro. La Playa de Rodas, una medialuna de arena blanca finísima y aguas cristalinas (y frías, no te vamos a engañar) une las islas de Monteagudo y Faro.
- Rutas de senderismo: No te quedes solo en la playa. Sube caminando por el sendero en zigzag hasta el Faro de Cíes para contemplar los acantilados donde anidan miles de gaviotas patiamarillas sobre el océano Atlántico.
- Aviso crítico sobre la logística: Para visitar las Islas Cíes en barco (salen desde los puertos de Vigo, Cangas o Baiona), necesitas solicitar una autorización oficial previa y gratuita a la Xunta de Galicia en su web antes de comprar el billete de ferry. En verano y fines de semana el cupo diario se agota con semanas de antelación. ¡No lo dejes para el último día!
5. Baiona y el final de la ruta en el Monte Santa Trega
Para cerrar el itinerario por la ría de Vigo ponemos rumbo al sur.
- Baiona: Esta villa fortificada tiene un gran peso histórico: fue el primer puerto de Europa en recibir la noticia del Descubrimiento de América cuando la Carabela Pinta amarró en sus costas en 1493. Hoy se puede visitar una réplica a tamaño real de la embarcación en el puerto.
- Monte Santa Trega (A Guarda): En el límite con Portugal. Subir en coche hasta la cima de este monte te dará dos recompensas inolvidables: la visita al impresionante castro celta de Santa Trega (poblado galaico del siglo I a.C. con casas circulares de piedra) y una panorámica brutal de la desembocadura del río Miño en el océano Atlántico.
CONSEJO GASTRONÓMICO EXTRA: Los ‘Furanchos’
Si quieres vivir la experiencia más auténtica y económica de Galicia, busca un Furancho (también llamados loureiros). Son bodegas particulares de casas de aldea que abren durante unos meses al año para vender el exceso de vino de cosecha propia acompañado de comida casera a precios populares (tetilla con membrillo, tortilla de patatas, empanada casera, zorza o pulpo). Los reconocerás porque los dueños cuelgan una rama de laurel en la puerta de la casa cuando están abiertos.




