Si hay una provincia en España capaz de dejar con la boca abierta al viajero que la visita por primera vez, esa es Cáceres. Inexplicablemente eclipsada por otros destinos de masas, esta tierra es un compendio perfecto de lo que todo viajero busca: ciudades históricas que parecen platós de cine, bosques frondosos, gargantas de agua cristalina, paisajes de granito y una gastronomía basada en el producto ibérico que roza lo místico.
Hacer una ruta por Cáceres y alrededores es adentrarse en la España más auténtica. Olvídate de los tópicos del secano: el norte y centro de esta provincia esconden parques nacionales desbordantes de fauna, piscinas naturales esculpidas en la roca y pueblos medievales donde el tiempo se detuvo en el siglo XV.
Aquí tienes una ruta de 3 a 4 días diseñada para combinar lo mejor del patrimonio urbano, las leyendas históricas y la naturaleza salvaje de la «gran desconocida».
Esquema del itinerario
- Cáceres Capital y Los Barruecos (Casco histórico Patrimonio de la Humanidad y paisajes lunares)
- Trujillo (Cuna de conquistadores y fortaleza de piedra)
- Parque Nacional de Monfragüe (El paraíso de las aves rapaces y el meandro del Tajo)
- Plasencia (Catedrales dobles y la leyenda sangrienta de María la Brava)
- El Norte de Cáceres: Hervás y la Garganta de los Infiernos (Juderías, castaños y pozas naturales)
1. Cáceres capital y Los Barruecos: viajes en el tiempo y paisajes de otro mundo
Empezamos en Cáceres ciudad, cuyo centro histórico intramuros está considerado uno de los conjuntos urbanos del Renacimiento y la Edad Media más impresionantes y mejor conservados del mundo (declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO).
- Paseo por el casco antiguo: Cruzar el Arco de la Estrella y adentrarse en la Plaza de Santa María o la Plaza de San Jorge es como subir a una máquina del tiempo. No verás un solo cable, antena o cartel luminoso que rompa la magia de sus palacios de piedra, torres árabes y aljibes andalusíes.
- El chascarrillo local: Si te resulta extrañamente familiar, no es casualidad. Cáceres fue el escenario principal de Desembarco del Rey en las series La Casa del Dragón y Juego de Tronos. De hecho, los vecinos ya están acostumbrados a ver al equipo de rodaje cortando calles cada dos por tres.
- Parada natural a 15 minutos: Los Barruecos (Malpartida de Cáceres). Este Monumento Natural es un paisaje surrealista dominado por enormes bolos de granito tallados por el agua y el viento al borde de embalses donde anidan cientos de cigüeñas. Aquí se rodó la famosa Batalla del Dragón.
2. Trujillo: la cuna de los conquistadores
A solo 30 minutos en coche por la A-58 se encuentra Trujillo, una de las villas monumentales más impactantes de Extremadura.
- Plaza Mayor: Presidida por la imponente estatua ecuestre de Francisco Pizarro, esta plaza porticada repleta de palacios renacentistas es el lugar perfecto para sentarse a tomar un vino de la tierra con una ración de queso Torta del Casar.
- El Castillo: Sube por el entramado de calles empedradas hasta la alcazaba árabe del siglo IX que corona el pueblo. Las vistas sobre la dehesa extremeña desde sus murallas son infinitas.
3. Parque Nacional de Monfragüe: la meca de la naturaleza salvaje
Continuamos la ruta hacia el norte para visitar el Parque Nacional de Monfragüe, el gran santuario natural de Extremadura y uno de los mejores lugares de Europa para la observación de rapaces.
- El Salto del Gitano: Es la parada estrella del parque. Un imponente roquedo de cuarcita cortado a pico sobre el río Tajo. Solo con parar en su mirador podrás ver a escasos metros decenas de buitres leonados, buitres negros y águilas imperiales planeando sobre tu cabeza.
- Castillo de Monfragüe: Sube hasta las ruinas de este castillo medieval para disfrutar de una vista de 360 grados de los ríos Tajo y Tiétar serpenteando entre dehesas de encinas y alcornoques.
- Vas a poder disfrutar de gran cantidad de Buitres Leonados, Ciervos y Gamos en pleno Parque Nacional de Monfragüe a las orillas del rio Tajo.
4. Plasencia: catedrales dobles, murallas y la leyenda de María la Brava
Siguiendo rumbo al norte llegamos a la capital del Jerte: Plasencia. Fundada por el rey Alfonso VIII a finales del siglo XII bajo el lema «Ut placeat Deo et Hominibus» (Para agradar a Dios y a los hombres), es una ciudad señorial rodeada por una impresionante muralla con 78 torres y un acueducto medieval.
- El enigma de las dos catedrales: Plasencia no tiene una catedral, sino dos solapadas en el mismo edificio. La Catedral Vieja (románica/gótica de los siglos XIII-XIV) y la Catedral Nueva (plateresca/renacentista del siglo XVI), que empezó a construirse para sustituir a la antigua pero nunca llegó a terminarse. El resultado es un contraste arquitectónico único en España con un retablo mayor que quita el hipo.
- La Casa de las Dos Torres y la venganza de María la Brava: Paseando por el casco histórico llegarás a la Casa de las Dos Torres (o Palacio de los Monroy), la mansión señorial más antigua de la ciudad. Aquí vivió doña María de Monroy, apodada María la Brava.
- El chascarrillo de sangre y fuego: Cuenta la historia que en el siglo XV, tras el asesinato de sus dos hijos en Salamanca por disputas nobiliarias, doña María no derramó ni una sola lágrima. En su lugar, armó a un grupo de vasallos, persiguió a los asesinos hasta la frontera con Portugal, los ejecutó, les cortó las cabezas y las arrojó sobre las tumbas de sus hijos. Un personaje de armas tomar que dejó su huella para siempre en las piedras de Plasencia.
5. El Norte de Cáceres: Hervás y la Garganta de los Infiernos
Para rematar el viaje, nos adentramos en los pueblos del norte de Cáceres, donde el paisaje cambia radicalmente hacia montañas frondosas, castañares y cursos de agua de alta montaña.
- Hervás y el Valle del Ambroz: Hervás presume de tener una de las juderías mejor conservadas de España, con callejuelas estrechas y casas tradicionales construidas con entramado de madera de castaño y adobe. En otoño, los bosques de alrededor explotan en mil tonos rojizos y amarillos.
- La Garganta de los Infiernos (Valle del Jerte): Esta reserva natural es famosa por Los Pilones, una serie de 13 marmitas de gigante (pozas circulares excavadas en la roca por la erosión del agua) que forman una red de piscinas naturales cristalinas perfectas para hacer senderismo o darse un baño en verano.
CONSEJO GASTRONÓMICO: ¿Qué comer en la ruta?
Viajar por Cáceres sin comer bien es prácticamente imposible. En cualquier parada de la ruta exige probar:
- Jamón Ibérico de Dehesa de Extremadura: La joya de la corona de la gastronomía local.
- Torta del Casar: Un queso cremoso de oveja que se sirve abriendo la parte superior a modo de tapa para mojar pan.
- Migas extremeñas: Elaboradas con pan de pueblo, pimentón de La Vera, panceta y ajos.




