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Escapadas

Navegar por el Canal Imperial: el secreto de Zaragoza

24 de octubre de 2026

Cuando piensas en excursiones en barco, Zaragoza no suele ser la primera ciudad que viene a la mente. Pero a pocos kilómetros del centro urbano se esconde una de las joyas de la ingeniería hidráulica española: el Canal Imperial de Aragón. Y lo mejor es que puedes recorrerlo en piragua o kayak, navegando por la misma vía que durante siglos transportó mercancías y que hoy ofrece una experiencia única entre historia, naturaleza y aventura.

He navegado por este canal en varias ocasiones, y cada vez descubro algo nuevo: un tramo más tranquilo, una esclusa que no había explorado, un rincón donde el silencio solo lo rompe el chapoteo de los remos. Es un plan perfecto para desconectar sin alejarte demasiado de la ciudad, ideal tanto para principiantes como para quienes buscan una ruta diferente con la que sorprender.

El Canal Imperial: un viaje por la historia del agua

Antes de meter la piragua en el agua, merece la pena conocer qué hace especial a este canal. Construido entre los siglos XVI y XVIII, el Canal Imperial de Aragón fue una obra faraónica diseñada para llevar agua desde el Ebro hasta tierras de secano, facilitando el riego y el transporte de mercancías. Con más de 110 kilómetros de recorrido, atraviesa la provincia de Zaragoza conectando pueblos y paisajes que parecen detenidos en el tiempo.

Lo que convierte al canal en un lugar único para navegar es su trazado rectilíneo, sus orillas arboladas y esas esclusas de piedra que aún funcionan y que te hacen sentir parte de un viaje del siglo XVIII. A diferencia de un río, aquí las aguas son tranquilas, sin corrientes peligrosas, lo que lo hace perfecto incluso si nunca has montado en kayak.

Dónde y cómo navegar por el Canal Imperial

Existen varios puntos de acceso al canal, pero uno de los más recomendables para una primera experiencia es el tramo que va desde Casablanca hasta El Bocal, o viceversa. Esta zona, situada a unos 15 kilómetros al norte de Zaragoza, ofrece un recorrido de aproximadamente 8-10 kilómetros (según el punto exacto donde inicies) que puedes completar en unas 2-3 horas remando con calma.

Otra opción muy interesante es el tramo entre Pinseque y Alagón, algo más largo pero igualmente accesible. Aquí el canal discurre entre choperas y campos de cultivo, y si vas en primavera o principios de verano, el verdor es espectacular.

Alquiler de kayaks y piraguas

Aunque aún no hay una gran infraestructura turística consolidada como en otros destinos, sí encontrarás empresas locales que organizan excursiones guiadas en kayak por el Canal Imperial o que alquilan el material si prefieres ir por tu cuenta. Algunas de estas empresas operan desde Zaragoza capital y te facilitan el transporte hasta el punto de inicio.

Mi consejo es que reserves con antelación, especialmente en primavera y otoño, que son las mejores épocas. Los precios suelen ser bastante asequibles (orientativamente entre 20 y 40 euros por persona, dependiendo de si es alquiler solo o incluye guía), pero te recomiendo confirmar directamente con las empresas, ya que las tarifas pueden variar.

Si ya tienes tu propio kayak o piragua, puedes acceder libremente al canal en varios puntos. Eso sí, asegúrate de informarte sobre las zonas permitidas y respeta siempre las indicaciones, especialmente cerca de las esclusas.

Esclusa histórica del Canal Imperial de Aragón

La experiencia de remar entre esclusas y acueductos

Una vez en el agua, el Canal Imperial te envuelve en una atmósfera de calma difícil de describir. Las orillas están flanqueadas por álamos y chopos que forman túneles verdes en algunos tramos, y el agua, de un color verdoso pero limpio, refleja el cielo como un espejo.

Lo más fascinante es encontrarte con las esclusas históricas, esas construcciones de piedra que permitían salvar los desniveles del terreno. Algunas todavía conservan su maquinaria original del siglo XVIII, y aunque ya no están en funcionamiento continuo, verlas de cerca desde el kayak es como viajar en el tiempo. En ciertos tramos también pasarás bajo acueductos de ladrillo, otra maravilla de la ingeniería de la época.

Durante el recorrido es frecuente avistar garzas reales, cormoranes y, si tienes suerte, alguna nutria. El canal se ha convertido en un corredor ecológico importante, y la fauna ha encontrado aquí un refugio tranquilo. Lleva unos prismáticos si eres aficionado a la observación de aves; no te arrepentirás.

Consejos prácticos para tu excursión

Mejor época para ir

Aunque técnicamente puedes navegar por el canal durante todo el año, te recomiendo evitar los meses de pleno verano (julio y agosto), cuando las temperaturas en Zaragoza pueden superar fácilmente los 35 grados. La primavera (abril, mayo y junio) y el otoño (septiembre y octubre) son ideales: el clima es agradable, la vegetación está en su mejor momento y hay menos gente.

Los fines de semana, especialmente los sábados, suelen ser más concurridos, así que si buscas tranquilidad absoluta, opta por un día entre semana.

Qué llevar

Aunque el agua del canal es tranquila, es fundamental llevar chaleco salvavidas (normalmente lo incluyen en el alquiler). También te recomiendo:

  • Ropa cómoda que pueda mojarse y calzado cerrado (tipo deportivas de agua o sandalias de trekking)
  • Protección solar: gorra, gafas de sol y crema solar de factor alto
  • Agua y algo de comida (frutos secos, bocadillo), porque no encontrarás tiendas en plena ruta
  • Una bolsa estanca para el móvil y objetos de valor
  • Toalla y ropa de repuesto en el coche para el final

Cómo llegar

Desde Zaragoza capital, la forma más cómoda es ir en coche. Los puntos de acceso más populares están a unos 15-20 minutos por la A-68 en dirección a Logroño. Si vas a Casablanca o El Bocal, simplemente sigue las indicaciones hacia estas localidades y busca los accesos al canal que suelen estar señalizados.

En transporte público es más complicado, aunque algunas líneas de autobús interurbano conectan Zaragoza con pueblos cercanos al canal. En ese caso, coordínate bien con la empresa de alquiler de kayaks para que te faciliten la logística.

Un plan diferente para descubrir otro Zaragoza

Lo que más me gusta de esta experiencia es que te permite ver una cara de Zaragoza que pocos conocen. Mientras la mayoría de visitantes se quedan en el Pilar y la Aljafería (que por supuesto merecen la pena), tú estarás remando por un canal histórico, rodeado de naturaleza, escuchando solo el sonido del agua y los pájaros.

Es un plan perfecto para hacer en pareja, con amigos o incluso en familia si los niños tienen cierta edad (normalmente a partir de 6-7 años ya pueden disfrutarlo). Y si te animas a hacer una ruta más larga, puedes combinarla con una comida en alguno de los pueblos cercanos, donde encontrarás restaurantes con cocina tradicional aragonesa a precios muy razonables.

Qué más hacer en la zona

Si te quedas con ganas de más después de navegar por el Canal Imperial, la zona ofrece otras posibilidades interesantes. El Parque Natural de la Alfranca, muy cerca de Pastriz, es un espacio protegido con rutas de senderismo y un centro de interpretación donde aprender más sobre el ecosistema del Ebro.

También puedes acercarte al propio río Ebro y hacer una ruta en bicicleta por sus riberas, o visitar alguno de los pueblos con encanto de la zona como Alagón, con su bonito casco antiguo y su mercado tradicional.

Navegar por el Canal Imperial de Aragón es una de esas experiencias que te reconcilian con el turismo de proximidad. No hace falta irse lejos para vivir algo especial, solo hay que saber dónde buscar. Y este canal centenario, testigo silencioso de siglos de historia, te está esperando con sus aguas tranquilas y sus secretos por descubrir. Solo tienes que coger un remo y dejarte llevar.