Cuando piensas en excursiones en barco desde Oviedo, lo más probable es que te vengan a la mente las salidas costeras desde Gijón o Avilés. Pero existe un secreto bien guardado a apenas 45 minutos de la capital asturiana que te dejará con la boca abierta: el embalse de Tanes, un auténtico fiordo de interior encajado entre paredes de roca verticales que parecen sacadas de Noruega, en pleno corazón del Parque Natural de Redes.
Este rincón, casi desconocido incluso para muchos asturianos, ofrece una experiencia de navegación única en Asturias. Olvídate de los grandes barcos turísticos: aquí la aventura se vive en kayak o piragua, deslizándote por aguas color esmeralda mientras los acantilados de más de 200 metros de altura se elevan a ambos lados creando un paisaje de postal salvaje y silenciosa.
El fiordo oculto de Asturias
El embalse de Tanes se formó en los años 70 con la construcción de una presa en el río Nalón, pero la naturaleza se ha encargado de integrarlo de tal manera en el paisaje que parece llevar ahí toda la vida. Lo que hace especial a este lugar es su geografía: el agua se adentra serpenteante entre desfiladeros estrechos, creando una sucesión de recodos y rincones que solo puedes descubrir navegando.
La profundidad del embalse, que en algunos puntos supera los 70 metros, le confiere ese color turquesa intenso que contrasta brutalmente con el verde de los hayedos y robledales que trepan por las laderas. En días despejados, el reflejo de las montañas en el agua crea un efecto espejo que multiplica la belleza del entorno.
Cómo llegar al embalse de Tanes desde Oviedo
Desde Oviedo, toma la carretera AS-17 en dirección a Cangas del Narcea. Después de pasar Trubia, sigue las indicaciones hacia Teverga. El acceso principal al embalse está en el pueblo de Tanes, una aldea diminuta que da nombre al pantano. Son unos 40 kilómetros que se recorren en menos de una hora por una carretera de montaña bien asfaltada, aunque con curvas.
Hay un pequeño aparcamiento junto al área recreativa de Tanes, justo al lado de la presa. Los fines de semana en verano puede llenarse, así que te recomiendo llegar antes de las 11 de la mañana o ir entre semana. El acceso es gratuito y no hay barreras ni restricciones de horario.
Navegar en kayak: la mejor forma de descubrir Tanes
Aquí viene lo bueno: para explorar el embalse necesitas embarcarte, y la opción más auténtica es el kayak. Hay una pequeña empresa local que alquila kayaks y organiza rutas guiadas. No necesitas experiencia previa; el embalse es tranquilo, sin corrientes ni oleaje, perfecto para principiantes.
El alquiler suele incluir el kayak (individual o doble), chaleco salvavidas, remo y bidón estanco para tus cosas. Te recomiendo reservar con antelación, especialmente en verano y puentes, porque tienen pocas unidades y se agotan rápido. Puedes encontrar información actualizada preguntando en la oficina de turismo de Teverga o buscando en internet actividades de kayak en el embalse de Tanes.
La ruta completa: tres horas de navegación salvaje
La ruta clásica recorre unos 8 kilómetros (ida y vuelta) adentrándose en la garganta del embalse hasta donde el agua se estrecha y ya no es navegable. Es una travesía de unas 3 horas que te lleva por lo mejor del paisaje: pasarás bajo paredes verticales donde anidan buitres leonados, te adentrarás en brazos secundarios donde el silencio es absoluto, y llegarás a rincones donde el embalse parece un río perdido entre montañas.
El punto más espectacular está aproximadamente a 4 kilómetros del inicio, donde el desfiladero se estrecha y las paredes de roca parecen juntarse sobre tu cabeza. En este tramo, el agua adquiere un color verde botella precioso y el eco de tu voz rebota en las rocas. Es uno de esos momentos que justifican toda la excursión.

Mejor época para visitar el embalse
Aunque el embalse se puede visitar todo el año, la mejor época para navegar es de mayo a octubre. En primavera, el nivel del agua está alto y el verde de los bosques es más intenso. El verano es perfecto para darte un chapuzón (el agua está fría, eso sí, pero es refrescante). El otoño regala colores increíbles cuando los hayedos se tiñen de ocre y dorado.
Evita los días de lluvia intensa o con previsión de tormenta. Aunque el embalse sea tranquilo, estar en el agua con mal tiempo no es buena idea. Los días nublados, sin embargo, tienen su encanto: la niebla baja entre las montañas creando una atmósfera mágica y misteriosa.
El mejor momento del día
Si puedes elegir, las primeras horas de la mañana son ideales. El agua está como un plato, el sol ilumina las paredes de roca desde el ángulo perfecto, y tienes el embalse prácticamente para ti solo. A partir de mediodía, especialmente en verano, puede haber más gente y algo de brisa que riza el agua.
Qué llevar y consejos prácticos
Esto no es una excursión improvisada. Aunque parezca tranquilo, estás en plena montaña y debes ir preparado. Lleva protección solar (el reflejo del agua multiplica la radiación), gorra, agua abundante y algo de comida. Una camiseta técnica de manga larga es mejor que ir en tirantes; te protege del sol y de posibles roces con el kayak.
El calzado es importante: mejor unas deportivas viejas o sandalias de río que no te importe mojar. Nada de chanclas, que se pierden fácilmente. Y lleva una bolsa estanca o una mochila impermeable para el móvil, las llaves y la cartera. Aunque no te caigas al agua, es fácil que salpique.
Si vas en verano, puedes llevar bañador debajo de la ropa. Hay varias zonas donde fondear el kayak y darte un baño. El agua está fría (rara vez supera los 18-20 grados), pero después de remar un par de horas, apetece.
Más allá del kayak: senderismo y naturaleza
Si prefieres quedarte en tierra firme, hay una ruta de senderismo que bordea parte del embalse. El sendero PR-AS 15 recorre la orilla este durante unos 6 kilómetros y ofrece vistas espectaculares desde arriba. Es una ruta de dificultad media, con algunos tramos empinados, pero bien señalizada.
El Parque Natural de Redes, donde se encuentra el embalse, es Reserva de la Biosfera y alberga una naturaleza excepcional. No es raro ver corzos al amanecer, rebecos en las zonas altas, y el cielo está poblado de buitres y águilas. Si te gusta la naturaleza, este entorno te va a enamorar.
Dónde comer cerca del embalse
En Tanes no hay restaurantes, pero a 10 minutos en coche, en el pueblo de Teverga, encontrarás varios lugares donde comer bien. La gastronomía asturiana brilla aquí: fabada, cachopo, quesos de la zona… Los precios son razonables y las raciones generosas. Te recomiendo reservar si vas en fin de semana.
También puedes llevar tu propia comida y hacer un picnic en el área recreativa junto a la presa. Hay mesas, bancos y zona de barbacoas (aunque su uso puede estar restringido en épocas de riesgo de incendio).
Cuánto tiempo dedicarle
Para disfrutar bien de la experiencia, dedícale al menos medio día. Si solo vas a navegar en kayak, cuenta con unas 4 horas en total: una hora entre preparativos y explicaciones, tres horas de navegación, y otra hora para cambiarte y recoger. Si además quieres hacer la ruta de senderismo o simplemente relajarte en el entorno, puedes pasar fácilmente un día completo.
Es un plan perfecto para combinar con una visita a alguno de los pueblos cercanos como Proaza (donde está la senda del oso) o incluso con una ruta por el Parque Natural de Redes, que tiene rutas de senderismo espectaculares.
Por qué merece la pena
El embalse de Tanes es uno de esos lugares que te reconcilian con la idea de que todavía quedan rincones por descubrir, incluso cerca de ciudades como Oviedo. No esperes infraestructuras turísticas ni chiringuitos playeros. Aquí lo que encuentras es naturaleza en estado puro, silencio, y la sensación de estar explorando un territorio secreto.
Es un plan diferente, una forma de vivir Asturias desde dentro, lejos de las playas masificadas y los destinos sobreexplotados. Y cuando regreses a Oviedo al final del día, con los brazos cansados de remar y la cabeza llena de imágenes de acantilados y aguas turquesas, sabrás que has vivido algo especial.
Así que la próxima vez que alguien te hable de excursiones en barco en Oviedo, ya sabes qué responder: olvídate del mar, el verdadero secreto está en las montañas.




