Cuando piensas en excursiones en barco en Palma de Mallorca, seguramente te vienen a la mente los catamaranes repletos de turistas navegando hacia las calas del sur o los paseos al atardecer por la bahía. Pero existe una travesía que muy pocos turistas —e incluso mallorquines— conocen y que te transporta a un mundo completamente diferente: la navegación hasta el Parque Nacional de Cabrera, un archipiélago virgen que parece detenido en el tiempo.
He tenido la suerte de hacer esta travesía en varias ocasiones, y cada vez que el perfil de Cabrera aparece en el horizonte, siento la misma emoción. Es como descubrir un secreto que el Mediterráneo ha guardado celosamente durante décadas.
Por qué Cabrera es diferente a cualquier otra excursión
Cabrera no es una cala bonita más. Es el único Parque Nacional marítimo-terrestre de España, un archipiélago de 19 islotes situado a unas 10 millas náuticas al sur de Mallorca. Desde 1991, estas aguas están protegidas de forma estricta, lo que ha permitido que la vida marina y terrestre se desarrolle con una pureza casi imposible de encontrar en el Mediterráneo.
Lo primero que te sorprende al acercarte es el color del agua. No es el azul turquesa típico de las postales mallorquinas, sino algo más profundo, más intenso. Las praderas de posidonia que rodean el archipiélago filtran la luz de una manera única, creando tonalidades que van del verde esmeralda al azul cobalto.
La segunda sorpresa llega cuando fondeas en el puerto natural de Cabrera y miras alrededor: no hay chiringuitos, ni tumbonas, ni vendedores ambulantes. Solo naturaleza en estado puro, un pequeño centro de visitantes y las ruinas de un castillo del siglo XIV que vigila la bahía desde lo alto.
Cómo organizar tu navegación a Cabrera
Desde dónde zarpar
Aunque la mayoría de excursiones en barco a Cabrera parten de la Colònia de Sant Jordi, en el sur de Mallorca, existe una opción menos conocida y más aventurera: contratar una excursión privada desde el propio Puerto de Palma o desde puertos cercanos como Portixol o Can Pastilla.
Esta opción alarga la travesía —unas dos horas y media en lugar de 30-40 minutos—, pero convierte el viaje en parte de la experiencia. Navegas bordeando la costa sur de Mallorca, pasas frente a acantilados impresionantes y tienes muchas más posibilidades de avistar delfines. Yo los he visto en tres de mis cuatro travesías.
Permisos y restricciones: lo que debes saber
Aquí viene lo importante: no puedes simplemente aparecer en Cabrera. Al ser Parque Nacional, el acceso está limitado y necesitas solicitar un permiso previo, ya vayas en barco privado o en una excursión organizada. Las empresas que ofrecen tours suelen gestionar estos permisos, pero si alquilas una embarcación por tu cuenta, deberás tramitarlo con antelación a través de la web del Parque Nacional.
El número de visitantes diarios está restringido a unas 200 personas en temporada alta y 50 embarcaciones, así que planifica con tiempo, especialmente si viajas entre junio y septiembre. Mi consejo: intenta ir en mayo o en septiembre. El mar suele estar en calma, hay menos gente y la temperatura es perfecta.

Qué hacer una vez en Cabrera
El castillo: la mejor panorámica del archipiélago
Tras fondear en el puerto natural, lo primero que recomiendo es subir al castillo de Cabrera. No te dejes engañar por su aspecto modesto: esta fortaleza del siglo XIV, reconstruida en el XIX, ofrece una de las panorámicas más espectaculares que verás en tu vida.
La subida lleva unos 20-25 minutos por un sendero de piedra bien señalizado. Hace calor en verano, así que lleva agua. Desde lo alto, contemplas toda la bahía, los islotes vecinos, los barcos fondeados que parecen de juguete y, en días claros, incluso la silueta de Mallorca en el horizonte norte.
El castillo también esconde una historia oscura: durante las guerras napoleónicas, miles de prisioneros franceses fueron recluidos aquí en condiciones terribles. Hay un pequeño memorial que recuerda este episodio, un contraste sobrecogedor con la belleza del entorno.
La Cova Blava: una catedral submarina
Si tu excursión lo permite —y la mayoría lo hacen—, no te pierdas la Cova Blava (Cueva Azul). Es una gruta marina a la que solo se puede acceder en barca pequeña o zodiac, y el espectáculo de luz que se crea en su interior es de esos momentos que se te quedan grabados.
Cuando el sol penetra por la entrada submarina, el reflejo del agua proyecta un azul eléctrico en las paredes de la cueva. Es un azul tan intenso que parece artificial, pero es completamente natural. Dependiendo de la hora y las condiciones del mar, la intensidad varía, pero incluso en días nublados el efecto es mágico.
Eso sí: la entrada es estrecha y el oleaje puede complicar el acceso. Si viajas con niños pequeños o te mareas fácilmente, pregunta antes al patrón de la embarcación sobre las condiciones.
Snorkel en aguas protegidas
Las aguas de Cabrera son un auténtico acuario natural. La protección del Parque Nacional ha permitido que especies que habían desaparecido de otras zonas de Mallorca prosperen aquí. Durante mis inmersiones con tubo y gafas he visto meros enormes, bancos de sargos, pulpos, morenas y praderas de posidonia que parecen bosques submarinos.
El mejor spot para hacer snorkel está justo en la bahía del puerto, cerca de donde fondean los barcos. No necesitas alejarte: a pocos metros de la orilla ya encuentras fondos de 3-4 metros con vida abundante. Si buceas con botella, existen puntos de inmersión espectaculares, pero necesitarás permisos específicos y contratar centros autorizados.
Consejos prácticos para tu excursión
Mejor momento para ir
Como te decía, mayo y septiembre son los meses ideales. El mar está más tranquilo que en pleno verano, hay menos visitantes y la temperatura del agua ya permite bañarse cómodamente (en mayo ronda los 20 grados, en septiembre los 24-25).
Evita julio y agosto si puedes: no solo por las aglomeraciones, sino porque el calor en la subida al castillo puede ser agobiante y las plazas para las excursiones se agotan con semanas de antelación.
Qué llevar en la mochila
En Cabrera no hay absolutamente nada que comprar. Ni agua, ni comida, ni protector solar. Así que prepara bien tu mochila:
- Agua abundante: al menos 1,5 litros por persona, más si vas en verano.
- Comida: la mayoría de excursiones incluyen comida a bordo, pero lleva snacks extra.
- Protector solar de alta graduación: no hay sombra en el castillo ni en la mayoría de senderos.
- Gorra y gafas de sol: imprescindibles.
- Equipo de snorkel: algunas excursiones lo proporcionan, pero si tienes el tuyo, mejor.
- Calzado cómodo: las chanclas valen para la playa, pero para el castillo necesitas deportivas.
- Bolsa estanca: útil para proteger móvil y documentos en las zodiac.
Cuánto tiempo necesitas
Las excursiones organizadas suelen durar entre 6 y 8 horas, incluyendo navegación. Es tiempo suficiente para subir al castillo, bañarte, hacer snorkel y visitar la Cova Blava. Si vas por tu cuenta en barco privado, calcula al menos 4-5 horas en la isla para disfrutarla sin prisas.
Ten en cuenta que el último barco suele salir a media tarde, y no conviene quedarse más tiempo: el fondeo nocturno está muy restringido y las condiciones pueden complicarse al caer la tarde.
Alternativas si Cabrera no es posible
Si no consigues plaza o prefieres algo más cercano, existe otra excursión en barco desde Palma menos conocida: la navegación hasta las cuevas y calas de la costa oeste, entre Palma y Andratx. Hay operadores que ofrecen salidas en velero o catamarán pequeño (máximo 12 personas) que fondean en calas como Cala Marmassen o Cala Llamp, accesibles solo por mar.
No tiene la magia salvaje de Cabrera, pero sigue siendo una experiencia mucho más auténtica que los barcos turísticos masificados.
Por qué merece la pena el esfuerzo
Llegar a Cabrera requiere planificación, permisos y algo más de presupuesto que una excursión estándar. Pero créeme cuando te digo que es una de esas experiencias que justifican un viaje a Mallorca por sí sola.
Cuando estás en la bahía de Cabrera, rodeado de agua cristalina, con el castillo vigilando desde lo alto y el silencio solo roto por el graznido de las gaviotas, entiendes lo que significa un paraíso protegido. Es el Mediterráneo como era hace un siglo, antes del turismo masivo, antes de las construcciones en primera línea.
Y eso, en pleno siglo XXI, es un privilegio cada vez más difícil de encontrar.




