Cuando pienso en excursiones de un día desde Oviedo, hay una que siempre recomiendo y que muchos viajeros pasan por alto: la Senda del Oso. No me refiero solo a recorrerla como quien tacha una casilla en una lista, sino a vivirla con calma, pedaleando entre túneles que atraviesan montañas, parando a observar osos en semilibertad y dejándose envolver por el verde intenso de los valles asturianos. Es una experiencia que combina naturaleza, historia industrial y un punto de aventura accesible para casi cualquiera.
Esta antigua vía del ferrocarril minero, reconvertida en una de las rutas cicloturistas más populares del norte de España, serpentea por los concejos de Santo Adriano, Quirós, Proaza y Teverga. Desde Oviedo está a apenas media hora en coche, y te garantizo que merece la pena madrugar un poco para exprimir bien el día.
Por qué la Senda del Oso no es una ruta más
Lo primero que sorprende es su trazado casi llano. Al seguir el antiguo trazado ferroviario, los desniveles son mínimos, lo que la convierte en una opción perfecta tanto para familias con niños como para ciclistas ocasionales. Pero no te dejes engañar por su facilidad técnica: el paisaje es espectacular.
El recorrido principal tiene unos 36 kilómetros (ida) divididos en dos ramales que parten desde Tuñón: uno hacia Entrago y otro hacia Santa Marina. Ambos discurren junto al río Trubia y sus afluentes, atravesando desfiladeros, bosques de castaños, avellanos y robles, y pequeñas aldeas donde el tiempo parece haberse detenido.
Lo que hace única a esta ruta es la combinación de elementos. Por un lado, los túneles excavados en la roca, algunos de más de 300 metros, que añaden un toque de aventura. Por otro, el cercado de osos donde viven Paca, Tola y Molinera, tres osas pardas rescatadas que no pueden volver a la vida salvaje. Verlas moverse entre los árboles, revolcarse o simplemente descansar es uno de esos momentos que se quedan grabados.
Cómo organizar tu excursión: lo que necesitas saber
Llegar desde Oviedo
La forma más práctica es ir en coche hasta alguno de los puntos de acceso. El más habitual es Tuñón, en el concejo de Santo Adriano, a unos 30 kilómetros de Oviedo por la AS-228. Allí encontrarás aparcamiento gratuito, varios puntos de alquiler de bicicletas y el centro de interpretación.
Si no dispones de vehículo propio, hay empresas que organizan excursiones guiadas desde Oviedo que incluyen transporte, alquiler de bici y visita al cercado de osos. Es una opción cómoda, aunque pierdes algo de libertad para ir a tu ritmo.
Alquilar bicicleta o llevar la tuya
En Tuñón, Entrago y otros puntos hay varios establecimientos de alquiler. Las tarifas suelen rondar los 12-15 euros por medio día (confirma siempre antes de ir). Las bicis son sencillas pero cumplen perfectamente: normalmente de paseo o híbridas, con cesta y casco incluido.
Si llevas tu propia bici, ten en cuenta que el firme es de tierra compactada y grava fina en la mayor parte del recorrido, así que no necesitas nada especial. Una bici de paseo, híbrida o incluso una MTB van perfectas. Yo la he hecho con una gravel y fue un gusto.
Cuánto tiempo dedicarle
Depende de tu ritmo y hasta dónde quieras llegar. Si haces el tramo completo desde Tuñón hasta Entrago (unos 20 km) y vuelves, cuenta con 4-5 horas entre ida, vuelta y paradas. Si añades la visita al cercado de osos y alguna parada para comer, se convierte fácilmente en una jornada completa.
Mi consejo: no tengas prisa. Esta ruta se disfruta parando, observando, comiendo algo en alguna sidrería de pueblo y dejándote llevar por el ritmo pausado de la montaña asturiana.
El cercado de osos: el encuentro que no puedes perderte
A unos 2 kilómetros desde Tuñón en dirección a Entrago, llegas al área recreativa de Buyera, donde se encuentra el cercado de Paca y Tola (Molinera vive en otro recinto cercano). Este no es un zoo: es un espacio de 40.000 metros cuadrados donde estas osas viven en condiciones lo más naturales posibles.
Hay varios miradores acondicionados desde donde puedes observarlas sin molestar. Lo ideal es ir temprano por la mañana o al atardecer, cuando están más activas. A mediodía, especialmente en verano, suelen estar dormitando a la sombra.
La entrada al área es gratuita, aunque se agradecen los donativos para el mantenimiento del cercado y la Fundación Oso Pardo, que gestiona el espacio. Hay paneles informativos que explican la historia de cada osa y el trabajo de conservación de la especie.
Ver a estos animales tan de cerca (siempre con respeto y distancia) es emocionante. Recuerda que son osos pardos cantábricos, una subespecie en peligro de extinción, y que este cercado cumple una importante función educativa.
Los túneles: atravesando la montaña en penumbra
Uno de los momentos más curiosos de la ruta es adentrarse en los túneles. Hay varios a lo largo del recorrido, algunos cortos y otros que superan los 300 metros. El más espectacular es el túnel de Tuñón, de 352 metros, completamente a oscuras en algunos tramos.
Lleva una linterna o activa la del móvil, porque aunque hay iluminación en algunos puntos, no siempre funciona. El contraste entre el calor exterior y el frescor húmedo del interior es notable, especialmente en verano. Y la sensación de salir de nuevo a la luz, con el valle abriéndose ante ti, es difícil de describir.
Los túneles son anchos y seguros, pero si vas con niños pequeños, avísales antes para que no se asusten con la oscuridad. A la mayoría les encanta, se convierte en una pequeña aventura dentro de la aventura.
Dónde comer y qué probar
A lo largo de la Senda del Oso hay varias áreas recreativas con mesas donde puedes hacer un picnic. Es una opción muy recomendable si quieres ahorrar y disfrutar de la naturaleza. Lleva bocadillos, fruta y agua abundante.
Si prefieres comer caliente, en pueblos como Caranga de Abajo, Proaza o Entrago encontrarás sidrerías y restaurantes donde probar platos asturianos contundentes. El cachopo, la fabada o un buen plato de callos son opciones clásicas. Y por supuesto, una botella de sidra natural para brindar por la jornada.
En Tuñón también hay varios bares y restaurantes junto al área de inicio de la ruta. Es un buen sitio para tomar algo antes de empezar o al terminar.
Consejos prácticos para disfrutar al máximo
- Mejor época: Primavera y otoño son ideales. En verano puede hacer calor, aunque los túneles y la sombra de los bosques alivian. En invierno es más frío pero también muy bonito, siempre que no haya nevado mucho.
- Qué llevar: Agua, protección solar, algo de abrigo para los túneles, y calzado cómodo (aunque vayas en bici, puede que quieras caminar en algún tramo).
- Evita los fines de semana en temporada alta: La ruta puede llenarse bastante, especialmente en julio y agosto. Entre semana o en temporada baja la disfrutarás con mucha más tranquilidad.
- Respeta la naturaleza: No dejes basura, no grites cerca del cercado de osos y respeta las indicaciones. Es un espacio protegido y hay que cuidarlo.
- Combínala con otras visitas: Si te sobra tiempo, el pueblo de Proaza tiene un pequeño centro de interpretación del oso pardo muy interesante, y la zona está llena de rutas de senderismo más exigentes.
Más allá de la Senda: el valle que la rodea
Si te apetece alargar la jornada o volver otro día, los valles de Santo Adriano y Proaza ofrecen mucho más. Hay rutas de senderismo que suben a miradores con vistas espectaculares, aldeas tradicionales donde parece que el siglo XXI no ha llegado, y una red de caminos rurales perfectos para perderse.
El Desfiladero de las Xanas, aunque más conocido, está relativamente cerca y es otra excursión preciosa. Y si te interesa la etnografía, los hórreos y paneras salpican todo el paisaje, testimonios de la arquitectura popular asturiana.
Una excursión que engancha
La Senda del Oso desde Oviedo es de esas excursiones que repites. Yo la he hecho varias veces y siempre encuentro algo nuevo: una luz distinta sobre el valle, un rincón en el que no me había fijado, o simplemente el placer de pedalear sin prisa entre naturaleza.
No es la ruta más espectacular de Asturias en términos de paisaje dramático, pero tiene algo especial: es accesible, auténtica y te conecta con el territorio de una forma muy directa. Y ver a esos osos en su entorno, aunque sea en semilibertad, te recuerda la importancia de conservar lo salvaje que aún nos queda.
Si estás en Oviedo y buscas una excursión de un día diferente, que mezcle deporte suave, naturaleza y un toque de aventura, la Senda del Oso es tu plan. Coge la bici, llena la mochila y déjate llevar por el camino del oso. Te prometo que volverás con una sonrisa.




