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Escapadas

Senderismo en el Monte Ulia: el secreto verde de Donostia

21 de octubre de 2026

Mientras la mayoría de visitantes se agolpan en La Concha o suben al Monte Igueldo en funicular, existe un rincón salvaje y prácticamente secreto en San Sebastián que pocos turistas —y tampoco tantos locales— conocen en profundidad. Hablo del Monte Ulia, ese gigante verde de 243 metros que cierra la bahía por el este y que guarda algunas de las rutas de senderismo más espectaculares y menos transitadas del País Vasco.

No es el típico paseo urbano. Aquí la naturaleza se impone con fuerza: acantilados vertiginosos, bosques atlánticos densos, miradores ocultos y un silencio que contrasta brutalmente con el bullicio de los pintxos a apenas tres kilómetros. Si buscas naturaleza y aventura en San Sebastián sin alejarte de la ciudad, el Monte Ulia es tu sitio.

Por qué el Monte Ulia es diferente

La primera vez que subí al Ulia fue casi por casualidad, buscando una alternativa al clásico paseo hasta el Peine del Viento. Y me sorprendió. No esperaba encontrarme con semejante despliegue de naturaleza salvaje a un paso del centro urbano. El monte forma parte del Parque Natural de Ulia, un espacio protegido que abarca unas 150 hectáreas de bosque autóctono, pastizales y acantilados.

Lo que hace especial al Ulia es su carácter agreste y poco domesticado. Mientras otros montes cercanos han sido urbanizados o convertidos en parques con senderos asfaltados, el Ulia mantiene esa esencia salvaje. Los caminos son de tierra, a veces embarrados tras la lluvia (que aquí es frecuente), y la vegetación crece a sus anchas. Robles, castaños, helechos gigantes y tojos conforman un ecosistema atlántico en estado puro.

Las mejores rutas de senderismo en el Monte Ulia

Existen varias formas de explorar el monte, dependiendo de tu nivel físico y del tiempo que tengas. Todas las rutas están señalizadas, aunque conviene llevar el móvil con batería por si acaso: algunas bifurcaciones pueden despistar.

Ruta circular desde Sagüés (la más completa)

Esta es mi favorita. Parte del barrio de Sagüés, en la zona de Gros, y hace un recorrido circular de unos 8 kilómetros que se completa en unas 3 horas sin prisa. El desnivel no es excesivo (unos 250 metros), pero hay tramos con pendiente que requieren un mínimo de forma física.

El sendero asciende entre bosque hasta alcanzar la cresta del monte, desde donde las vistas son espectaculares: toda la bahía de La Concha a tus pies, el Monte Igueldo enfrente, y hacia el este, la costa accidentada que se pierde hacia Pasaia. Hay varios miradores naturales donde merece la pena detenerse. El más impresionante es el Mirador de Ulia, un promontorio sobre los acantilados desde el que se domina el mar y, con suerte y día claro, se intuye la costa francesa.

La bajada discurre por la vertiente norte, más umbría y húmeda, donde el bosque se vuelve casi selvático. Los helechos alcanzan aquí alturas impresionantes, y en días de niebla el ambiente es de cuento de hadas.

Ruta corta desde Pasaia (ideal para familias)

Si vas con niños o prefieres algo más suave, puedes subir desde el barrio de Pasai Donibane, ese pueblo marinero de casas de colores que parece anclado en otra época. Desde allí, un camino bien marcado asciende hasta la ermita de San Pedro, situada en la ladera del Ulia. Son unos 4 kilómetros ida y vuelta, con un desnivel moderado.

Esta ruta tiene un aliciente extra: la propia Pasai Donibane merece una visita pausada. Sus callejuelas estrechas, la casa de Victor Hugo (el escritor pasó aquí una temporada) y los bares donde comer pescado fresco son el complemento perfecto a la caminata.

Camino entre la vegetación del Monte Ulia en Donostia

La ruta de los acantilados (solo para experimentados)

Existe un tercer itinerario, menos conocido y más exigente, que bordea los acantilados por la cara norte del monte. Es un sendero estrecho, a veces expuesto, que requiere buen tiempo y ausencia de viento fuerte. No lo recomiendo si no tienes experiencia en montaña o si vas solo por primera vez. Pero si te atreves, las vistas son de vértigo: el Cantábrico rompiendo contra las rocas más de 100 metros por debajo, y la sensación de estar en un lugar realmente salvaje.

Qué ver en el Monte Ulia además de naturaleza

Aunque vayas buscando senderismo en San Sebastián, el Ulia esconde algunos elementos históricos y culturales que añaden interés a la caminata.

Los búnkeres de la Guerra Civil

Dispersos por el monte hay varios búnkeres y fortificaciones de la Guerra Civil. Algunos están semiocultos por la vegetación, otros son más evidentes. No están señalizados en los mapas turísticos, pero si prestas atención los encontrarás. Son estructuras de hormigón, algunas con las troneras aún intactas, que recuerdan el pasado bélico de la zona. Hay quien hace una ruta específica buscando estos restos, aunque la información es escasa y toca investigar un poco.

La ermita de San Pedro

Ya la he mencionado, pero merece párrafo aparte. Esta pequeña ermita del siglo XVI está situada en un claro del bosque, con una explanada desde la que se ve Pasaia y su puerto natural. Es un lugar tranquilo, perfecto para hacer un alto y recuperar fuerzas. Suele estar cerrada, pero el entorno compensa.

Consejos prácticos para tu visita

Después de varias subidas al Ulia, he aprendido algunas cosas que conviene saber antes de lanzarse:

  • Calzado adecuado es imprescindible. Nada de zapatillas urbanas. El terreno puede estar resbaladizo, sobre todo tras la lluvia, y hay tramos con piedras sueltas. Unas botas de senderismo o, al menos, zapatillas de trail son lo mínimo.
  • El tiempo cambia rápido. Esto es el País Vasco: puedes empezar con sol y terminar bajo un chaparrón. Lleva una chubasquera ligera en la mochila, siempre.
  • Mejor entre semana o temprano. Los fines de semana, sobre todo en primavera y otoño, el Ulia empieza a estar más concurrido. Si puedes ir entre semana o madrugar, tendrás el monte casi para ti solo.
  • Lleva agua y algo de comida. No hay fuentes en el recorrido ni bares en la cima. Una botella de agua, frutos secos y un bocadillo son suficientes para una ruta de medio día.
  • Cuidado con la niebla. Cuando entra la niebla (y aquí entra a menudo), la orientación se complica. Los senderos están marcados, pero conviene no desviarse de las rutas principales si la visibilidad es mala.

Cuándo ir y cuánto tiempo dedicarle

El Monte Ulia se puede visitar durante todo el año, pero cada estación tiene su carácter. La primavera (abril-mayo) es preciosa: todo está verde brillante, florecen los tojos con ese amarillo intenso, y las temperaturas son suaves. El otoño (octubre-noviembre) también es magnífico, con la paleta de colores del bosque atlántico en su mejor momento.

En verano hace calor y puede haber más gente, aunque la cercanía del mar suaviza las temperaturas. El invierno es la época más auténtica: llueve más, hay menos visitantes, y el monte muestra su cara más salvaje y melancólica.

En cuanto al tiempo, depende de la ruta elegida. Para la circular completa, cuenta unas 3-4 horas con paradas para fotos y descansos. Si solo subes a la ermita desde Pasaia, con 2 horas tienes suficiente. Y si quieres combinarlo con una visita a Pasai Donibane y una comida por allí, reserva la mañana o la tarde entera.

Cómo llegar al Monte Ulia

Llegar es sencillo. Si empiezas la ruta desde Sagüés, puedes ir andando desde el centro de San Sebastián (unos 20 minutos desde La Concha) o tomar el autobús urbano (varias líneas llegan a Gros). Hay un pequeño aparcamiento en la zona, pero se llena pronto los fines de semana.

Si prefieres partir desde Pasai Donibane, lo mejor es coger el autobús E20 o E21 desde San Sebastián. El trayecto dura unos 20 minutos. También existe un barquito que cruza la ría de Pasaia desde Pasai San Pedro, una forma muy auténtica y bonita de llegar (consulta horarios porque no funciona todo el año).

Un secreto que merece la pena guardar (y compartir)

El Monte Ulia no sale en las listas de «imprescindibles» de San Sebastián. No aparece en los folletos turísticos junto a La Concha o el Peine del Viento. Y precisamente por eso conserva ese aire de lugar por descubrir. Es el rincón donde los donostiarras van a desconectar de verdad, a recordar que la naturaleza está ahí mismo, a dos pasos del asfalto.

Si buscas aventura en San Sebastián más allá de los pintxos y las playas, si quieres sentir el Cantábrico desde arriba, caminar entre helechos gigantes y volver con la sensación de haber vivido algo diferente, el Ulia es tu monte. Un secreto verde que, afortunadamente, todavía no ha sido masificado. Aprovéchalo.