El espacioso catamarán nos ofrece la posibilidad de ir sentados arriba o abajo a cubierto, mientras admiramos de cerca la costa de Málaga. Fondeo, tranquilo baño, lejos de las abarrotadas playas. Después de pasar algunas horas fantásticas en el mar y disfrutar de una rica comida y entretenimiento para toda la familia, iniciamos el recorrido de vuelta al puerto. Una vez en tierra, la sensación es siempre la misma: una aventura inolvidable y las ganas enormes de volver a repetir.
